viernes, 24 de mayo de 2013

En Bolivia ya se construyen casas rodantes



Las casas rodantes, comunes en EEUU y Europa, llegan al mercado nacional de la mano de una propuesta ideada en Santa Cruz. Para sus fabricantes, estas viviendas, equipadas con energía y agua, se constituyen en una opción tecnológica innovadora frente al déficit habitacional.

La historia de este tipo de residencias móviles se remonta a hace siete décadas atrás en el norte del continente. Al principio fueron adaptadas para ser jaladas por un motorizado. La idea se expandió rápidamente en el mundo como alternativa de entretenimiento y luego avanzó para consolidarse como hogar temporal.

La pequeña morada sostenida por cuatro llantas de vehículos y amortiguada por similar número de muelles, ahora se fabrica en Bolivia. Fue una de las novedades presentadas en la Feria de la Construcción que se realizó en la ciudadela Villa 1 de Mayo en Santa Cruz. El Financiero conversó sobre los detalles con el proyectista, Juan Carlos Miguez Ríos.

La casa rodante impactó a los visitantes del evento, quienes recordaron haber visto este tipo de viviendas en las películas; no faltó el que exclamó que quería una para sí con la idea de transportarse de un lugar a otro sin mayores problemas y hubo otros que conversaron sobre lo que vieron en ciudades de Europa y EEUU.

Miguez Ríos contó que la morada en exhibición fue construida con madera reciclable en la parte exterior y en el interior se utilizó plástico PVC que usualmente es empleado para la edificación del techo falso en las construcciones de edificios. La infraestructura móvil, que consta de una sala que a la vez sirve de dormitorio, una pequeña cocina, comedor y un baño, “se convierte en nueva opción para que las familias tengan un techo propio”, expresó Miguez.

La pequeña vivienda fue elevada en una superficie de 15 metros cuadrados y pesa alrededor de seis toneladas, consta de una puerta principal de acceso, tres ventanas medianas en las paredes laterales y una en el baño. Pero además tiene autonomía en el suministro de energía, la cual se genera a partir de un panel solar que le permite obtener electricidad para utilizarla durante la noche.

Sucede lo propio con el sistema de agua, para ello cuenta con un tanque potable que distribuye el servicio a la ducha, baño y cocina.

Miguez Ríos detalló que la edificación lleva al menos dos meses y la inversión ronda por los $us 18.000. De acuerdo con el emprendedor, ya construyeron un par de casas rodantes. “De a poco la gente viene identificándose con este tipo de infraestructura”, manifestó.

Ana Requena, una visitante en la feria, observó cada detalle de la obra y expresó que le parecía “interesante y cómoda para una familia reducida”.

Térmica y antisísmica

Además de estar edificada con material reciclable, la vivienda móvil es térmica, tiene buena acústica y es antisísmica, explicó el proyectista de la infraestructura.


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