martes, 14 de julio de 2015

Avasalladores intensifican la edificación de viviendas ilegales

Avasalladores aprovecha que la propietaria enfermó para intensificar la construcción de viviendas ilegales en la zona sur del departamento de La Paz.
Desde hace algunos la familia Valencia fue víctima del avasallamiento de su predio, pues un grupo de autodenominados comunarios de Kellumani invadieron sus terrenos de manera violenta.
En más de una ocasión, ella, sus abogados y algunos inspectores fueron agredidos físicamente por parte de este grupo.
Hechos que ocasionaron el inicio de una demanda penal que ahora recorre los caminos de la Justicia.
“Este grupo de personas argumenta que son herederos de los verdaderos comunarios que vendieron sus tierras, sin embargo solo son yernos, inquilinos y personas extrañas que lo único que buscan es traficar con mis predios”, lamentó la propietaria.
Muestra de ello es que este predio está siendo parcelando en pequeños predios. Hace un par de meses se registraba un 20 por ciento del espacio con la edificación de viviendas ilegales. “Lamentablemente en un viaje a Santa Cruz contraje Chikungunya, me sometí al tratamiento y cuando volví más del 80 por ciento de mi predio se encuentra ocupado por los avasalladores”, agregó la entrevistada.
La afectada, denunció que durante los feriados y fines de semana se elevan hasta diez murallas en sus predios.
La desventaja del incremento de estas construcciones es que no solo representa un perjuicio económico para las personas que se atrevieron a construir en una propiedad ajena, sino también para los dueños pues cuando se obtiene una orden de desapoderamiento es más complejo liberar los predios.
“Yo cuento con todos mis documentos al día y tarde o temprano esos predios volverán a mi poder, será entonces que estas personas advertirán la gran pérdida de representa haber edificado de manera ilegal”, acotó Valencia.

Pérdida económica
La construcción de una habitación de 3 por 3 metros, puede variar entre 3.000 a 6.000 bolivianos aproximadamente, dependiendo de las características de la construcción y si a ello se suman las murallas de las parcelas la pérdida asciende al doble.

Respaldo
Valencia, al igual que cientos de afectados por el delito encuentra en la Ley 477 contra el avasallamiento y el tráfico de tierras una herramienta adecuada para frenar este flagelo, aunque no deja de ser un perjuicio por el tiempo que transcurre hasta finalizar el proceso.


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