sábado, 10 de octubre de 2015

Factores que influyen en el costo de la vivienda en Sucre

La economía nacional mostró una evolución positiva en el crecimiento del PIB a lo largo de los últimos años, con tasas de crecimiento en torno al 5% en los últimos tres años, denotando una relativa bonanza en la población en general. Así, en el último quinquenio se tuvo un periodo económico positivo debido, en gran medida, a las condiciones favorables del contexto internacional en cuanto al precio de materias primas.

Estas condiciones permitieron grandes valores en exportaciones tradicionales y también no tradicionales, lo que hizo posible financiar mayores niveles de importación y gasto interno en bienes de consumo y en construcción, respondiendo al aumento de la demanda agregada.

De igual modo, se verificó un alto nivel de remesas enviadas por los emigrantes nacionales; a pesar de la fuerte crisis económica que golpeó —y golpea aún— a Europa y EEUU, están en recuperación. Por otra parte, las reservas internacionales netas alcanzaron un valor cercano a los $us 14.000 millones.

En ese contexto, la construcción —un rubro multiplicador para la economía, con influencia en la generación de empleo directo e indirecto, pago de impuestos y sectores como el comercio, industria, servicios financieros, transporte, seguros, etc.— sigue con buen paso, mostrando un crecimiento constante positivo en los últimos años.

Datos del INE referidos a los permisos de construcción aprobados en las distintas ciudades capitales evidencian ese crecimiento, destacándose como los departamentos más dinámicos Santa Cruz, Cochabamba y La Paz, aunque Chuquisaca registró un gran ascenso en 2012.

En 2014, en el Registro de Comercio de Bolivia estaban inscritas 17.956 empresas que se dedican a la construcción, de las que el 60% se concentran en el eje (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz). El crecimiento de las empresas inmobiliarias también es constante: de 446 en 2011 subió a 659 en 2012 y a 1.136 en 2013.

Según cálculos estimativos, la construcción mueve a nivel nacional a casi 500 mil personas como mano de obra directa y 1,5 millones de forma indirecta, de distintos sectores.

El Censo de Población y Vivienda 2012 reveló que la población tuvo mayor tendencia a contar con viviendas propias: se registraron 1.969.071 dentro de esa categoría frente a las 1.321.428 contabilizadas en 2001, sin que por ello se puedan dejar de lado las categorías de alquiler (448.326) y anticrético – mixto (97.179), que son también bastante requeridas por los bolivianos.

Estas cifras muestran el gran potencial que existe en el sector inmobiliario, lo que llevó a que muchas empresas incursionen en este mercado.

Todo esto, sumado al buen momento por el que aún atraviesa la economía nacional y a las nuevas políticas establecidas en la Ley 393 de Servicios Financieros —que prevé bajas tasas de interés para créditos de vivienda, sin la exigencia de cuota inicial— incrementan la posibilidad de la población de invertir en vivienda, lo cual origina un crecimiento inusitado de proyectos inmobiliarios para todos los segmentos socioeconómicos. Esto, indudablemente, incide en el precio, que varía según la ubicación de la vivienda, acceso a servicios básicos, cercanía a centros de abastecimiento, centros de salud, instituciones educativas o vías de acceso, entre otros.

En general, el factor de mayor incidencia recae en los costos de construcción, que experimentaron un incremento constante por efecto y en estrecha relación con el aumento de los precios de ciertos materiales como el acero, el cemento, el ladrillo, y principalmente por los servicios de albañilería, asociados al notable incremento del salario mínimo nacional en los últimos años (de Bs 440 en 2005 a Bs 1.656 en 2015).

Se debería colegir que los precios más elevados respecto a mano de obra e insumos de construcción —como el cemento y los agregados, que son mayores en Santa Cruz—, deberían repercutir en el precio final de las viviendas. Sin embargo, resulta que estas en la ciudad oriental tienen precios menores que en Sucre, por lo que resulta imprescindible analizar los factores que inciden en este fenómeno desde hace seis años.

En este periodo, el mercado inmobiliario local registró una demanda superior a la oferta, lo que derivó en un alza constante de los precios, principalmente de los lotes de terreno por la marcada preferencia del sucrense a obtener una vivienda con patio y acceso pleno a sol y la privacidad que deriva en tranquilidad y calidad de vida.
Otro factor es la ubicación, denotándose una preferencia por el centro (costo aproximado del lote $us 1.000/m2), el Barrio Petrolero ($us 700/m2) y las zonas adyacentes al actual aeropuerto, que se convirtió en el área de crecimiento natural de la ciudad (entre $us 200 y $us 300 por m2)

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