martes, 11 de abril de 2017

Inmobiliarias todavía no intermedian en Sacaba y Quillacollo

Letreros en las paredes, carteles en los terrenos, anuncios en periódicos y la comunicación boca a boca, que consiste en pasar información de una persona a otra, son las mejores estrategias de venta y compra en los municipios de Sacaba y Quillacollo.

A diferencia de lo que sucede con el mercado inmobiliario en la ciudad, donde hay una variedad de empresas intermediarias, la actividad de compra y venta en las ciudades intermedias se mueve de otra forma.

Sin embargo, esta situación trae consigo también sus riesgos, pues la gente, al no estar informada de lo que sucede, puede caer fácilmente en las estafas.

Camilo Rodríguez, el propietario de un terreno en la zona de El Abra, comentó que se enteró de una oferta de lotes por medio de un amigo que también hizo la compra.

Acudió a las reuniones informativas y adquirió el terreno en aproximadamente 15 mil dólares, pero resulta que ahora no lo puede regularizar porque no cuenta con derecho propietario. Solamente tiene en su poder una minuta que teme no llegue a valer nada.

Él asegura que no recibió el asesoramiento y ahora teme perder la inversión que hizo. Pero lo más común en ese municipio es esta modalidad. La negociación es directa entre el interesado en vender y el que quiere comprar.

Lo que hace la mayoría de los interesados en vender es publicar las ofertas en la zona para que sean visibles, o cuando se trata de un proyecto de construcción lo anuncia por medio de avisos en el periódico.

El presidente de la Cámara de Empresas de Bienes Raíces Cochabamba (Cebirac), Gualberto Pinto, señala que solamente diez empresas están asociadas a la institución y trabajan dentro de la formalidad.

De esas, solamente Central Bolivia oferta bienes inmuebles en Quillacollo, mientras que en Sacaba no hay empresas que formen parte de la Cámara que ofrezcan gran cantidad de propiedades en ese municipio.

Según, Rodríguez, cuando él buscó el terreno en Sacaba no había empresas inmobiliarias que lo asesoren. Entonces hizo la compra con tan solo la minuta.

Pinto mencionó que las propiedades especialmente en el municipio de Sacaba tienen un tratamiento diferente que les hace dudar de la procedencia de los terrenos, pues los propietarios no quieren dejar estos inmuebles en manos de las inmobiliarias.

Explica que cuando una persona quiere vender su lote o casa debe contar con el apoyo de una inmobiliaria para que no hayan especulaciones en el precio y la propiedad se quede estancada pese a contar con la documentación.

“No hay una educación inmobiliaria en nuestro medio. Tampoco un control de valores de venta, el comercio es libre y está sujeto a los precios del que vende y compra, falta una regulación”.

AVALÚO

El avalúo es el estudio realizado por un ingeniero para estimar el costo del bien inmueble tomando en cuenta varios parámetros como la zona, los servicios con los que cuenta la propiedad e incluso la antigüedad del mismo y el uso de suelo. Este estudio es lo que todo comprador debería de conocer antes de adquirir un bien.

Un valuador, que prefirió guardar su nombre en reserva, indicó que en Sacaba y Quillacollo, además de otros municipios que están en crecimiento, no hay la costumbre de hacer avalúo en todos los inmuebles.

Señala que la gente hace la compra a su suerte, sin saber si el terreno o propiedad que está comprando tiene el valor que el vendedor le ofrece.

Sostiene que este tipo de previsiones son importantes para no caer en estafas y saber el verdadero valor del bien por el que se está pagando.

Indica que el avalúo debía ser un requisito para cualquier tipo de trámite, ya que actualmente tampoco hay una cultura por conocer el valor de los bienes y la gente se los compra a la “suerte” o en supuestas ofertas cuando no se exige este trámite.

Las personas que adquieren los servicios de avalúo que pueden costar hasta unos 700 bolivianos como máximo son las que lo requieren para el crédito de interés de vivienda social.

“Solamente en estos casos la gente se preocupa por saber cuánto cuesta lo que va comprar. Después se cree mucho en el dueño y eso genera una especie de especulación, porque los precios no son reales en la mayoría de los casos”.

Falta educación

“No hay una educación inmobiliaria en nuestro medio. Tampoco un control de valores de venta, el comercio es libre y está sujeto a los precios del que vende y compra, falta una regulación”.

Gualberto Pinto

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