lunes, 22 de abril de 2019

Renuncia el director de la Agencia Estatal de Vivienda

Se espera que mañana se presente a la nueva autoridad que estará al frente de la AEvivienda. La entidad estuvo bajo la lupa por los supuestos actos de corrupción en la regional de Chuquisaca. Se pudo saber que hay una fricción con el Ministerio de Obras Públicas



Gonzalo Rodríguez, director nacional de la Agencia Estatal de Vivienda (AEvivienda), presentó su renuncia y dejó su cargo que desempeñaba desde 2017. Se pudo conocer que la decisión es resultado de una presión dentro del Ministerio de Obras Públicas.

En estos meses la AEvivienda estuvo bajo la lupa, por los supuestos actos de corrupción realizados en la regional de Chuquisaca, por lo cual su director Irineo Condori fue aprehendido, imputado y detenido preventivamente en la cárcel de San Roque, de Sucre, por haber supuestamente solicitado dinero a empresarios que se adjudicaron obras para la construcción de viviendas sociales en el departamento de Chuquisaca.

Ante esta situación desde el Viceministerio de Vivienda y Urbanismo, empezaron con una labor administrativa y de control de los distintos documentos que generó el proyecto de vivienda social llevado adelante por la AEvivienda.

Un centenar de cajas, con miles de hojas fotocopiadas coparon las instalaciones del Viceministerio de Vivienda y Urbanismo, en su momento Javier Delgadillo, viceministro de Vivienda, indicó que estos controles no correspondían a una auditoria, sino a una labor administrativa para evitar nuevos problemas.


Rodríguez , durante la rendición de cuentas de la AEvivienda del 22 de marzo de la presente gestión indicó que en el periodo 2006-marzo 2019 se entregaron 154.436 soluciones habitacionales, mientras que en el periodo neoliberal (1987- 2005) se construyeron 51.821 viviendas. La autoridad hizo notar que en cuanto a la ejecución presupuestaria de 2018 se llegó al 93% de los Bs 1.265 millones destinados para la pasada gestión.


Se espera que mañana se presente a la nueva autoridad que estará al frente de la AEvivienda.

sábado, 20 de abril de 2019

La opulencia alteña se plasma en los ‘cholets’ y los ‘transformers’


Hay contraste en El Alto. La arquitectura de los cholets, que es costosa, se enfrenta a mas de la mitad de la población que vive en condiciones de pobreza. Los edificios cuestan entre $us 200.000 y un millón y se inauguran con fiestas millonarias



La challa de un ‘cholet’ en El Alto se hizo viral en las redes sociales. Un video de cinco minutos anunciaba la celebración y la presencia de 10 grupos musicales de moda, dos de ellos internacionales. Incluso, el cantante chileno Américo había grabado la invitación y era parte del audiovisual. Opulencia y extravagancia en una ciudad que lucha día a día contra la pobreza y la informalidad.

En El Alto crece la tendencia de construcción de edificios extravagantes, denominados ‘cholets’ y ‘transformers’. Sus propietarios representan a la burguesía aimara y, la mayoría, son comerciantes de electrodomésticos. El último es el edificio Libertad, que fue inaugurado ayer con una fiesta millonaria, muestra la abundancia de estos sectores populares.

Su fachada tiene cristales polarizados, en tonos azul turquesa y dorado, manteniendo el estilo de la arquitectura andina e identidad del pueblo alteño. El edificio Libertad, construido en el barrio alteño de Ciudad Satélite, tiene un deslumbrante frontis con un aspecto metálico que se asemeja a un robot de los Transformer.


El arquitecto de esta obra es Santos Churata, conocido en El Alto por levantar edificios con el estilo ‘transformer’ (de los personajes de la serie de televisión). El profesional dice que sus obras no son parte de la tendencia de ‘cholets’ y que el edificio Libertad tiene un estilo diferente. No quiere hablar de cuánto costó, pero admite que se gasta mucho dinero para levantar estas edificaciones.

“El estilo es netamente robótico denominado como la ‘arquitectura transformer’. El proyecto (del edificio Libertad) está diseñado con visión al futuro, tiene todas las comodidades necesarias, cosa que nadie se atrevió a apostar de esta manera en la ciudad de El Alto”, detalla el arquitecto Churata. Este edificio fue construido en cuatro años y trabajaron 50 obreros.

Sobre precios, Churata prefiere no hablar, esto por seguridad de los propietarios, pero se estima que en una obra de esta magnitud se gasta hasta un millón de dólares, aproximadamente. Pero hay otras obras que costaron entre 200.000 y 300.000 dólares.

En este caso, el edificio Libertad tiene dos salones de fiestas y departamentos en cinco pisos. A cada espacio se llega con un ascensor privado. En el último piso está una especie de “penthouse” de lujo, que será habitado por los dueños.


Los dueños

Los dueños son Juan Carlos Fernández y Mabel Landívar, que según Churata son abogados reconocidos en El Alto; sin embargo, en la zona donde se levantó el edificio no conocen a la pareja de esposos y algunos aseguran que son comerciantes de electrodomésticos.

Fernández no quiere hablar de títulos y solo se enfoca en lo que es la obra. Quiere a futuro un helipuerto y el diseño contempla esa exigencia. “El edificio tiene dos salones de eventos, galería comercial, ascensores y departamentos dúplex. Los obreros agilizan sus pasos. La ‘challa’ comenzó ayer y terminará hoy, con la presencia de artistas nacionales e internacionales. Por ejemplo, desde Chile, llegó el cumbiero Américo. Solo en esta fiesta se estima un gasto de 240.000 dólares.

La pobreza de El Alto

El Alto vive en la pobreza. Sus calles muestran ese triste rostro de una urbe que crece en contrastes. Niños que trabajan en la vía pública, hombres y mujeres que venden pequeña mercancía en las aceras y ancianos que piden limosna. Eso se ve a diario en esta ciudad, cercana a La Paz. Pero esa pobreza no se refleja en algunos puntos donde los edificios ‘cholets’ y ‘transformers’ se levantan. Millones de dólares se gastaron en la edificación, pero también mucho dinero en sus inauguraciones.


Poco se sabe de los dueños. La mayoría se oculta por seguridad, debido a que son parte de esa clase millonaria aimara. Serge Ducroc es un guía de turismo suizo. Vive en La Paz hace una década y ahora prioriza recorridos con turistas europeos a los ‘cholets’ y ‘transformers’. Él tiene una visión de este tipo de arquitectura y su efecto social. “¿Por qué poner una casa encima de un edificio? Representa el éxito económico de la gente. A mí me gustaría vivir en otra zona más cálida, pero aquí tuvieron su éxito y son gente de aquí. No van a vivir en una zona donde hay blancos. Aquí (en El Alto) es el éxito y aquí lo muestran”, detalla Ducroc.

Según datos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2012, El Alto tiene 848.452 habitantes, cifra que la convierte en la segunda ciudad más poblada de Bolivia. El sociólogo Ricardo Mamani, de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), explica que en esta urbe la pobreza moderada y la extrema pobreza afecta y sacude a más de la mitad de la población.

“La pobreza se concentra en los sectores marginales de El Alto y es de población indígena. Son migrantes que llegaron desde las zonas rurales con ganas de triunfar, con la ilusión y esperanza de una mejor vida”, explica Mamani.

Mientras que el antropólogo Xavier Albó califica a los dueños de los ‘cholets’ y los ‘transformers’ como gente migrante que triunfó gracias al comercio. “Son personas emprendedoras que llegaron del campo. Muchos accedieron a créditos para levantar esos edificios, que son muy bonitos”, detalla.

Freddy Mamani es el otro arquitecto vanguardista que levantó más de 40 ‘cholets’ en El Alto. Al experto no le gusta ese término, pero lo acepta porque se los conoce así. “Yo he roto los viejos cánones arquitectónicos y, sí, soy un transgresor. Los edificios tienen una policromía de colores en degradé. Tratamos de buscar nuestra esencia, aplicando colores brillantes”, dice.

Este nuevo tipo de arquitectura brilla en El Alto. Sus dueños son expertos en negocios. Invierten y recuperan lo que gastaron con el alquiler de sus amplios espacios.



La Palmas y Polanco, los barrios más caros para alquilar en Santa Cruz


A partir de un estudio de InfoCasas los valores para alquilar una propiedad se encuentran estables o tienden a bajar en relación con 2018



Alquilar una vivienda en los barrios Las Palmas y Polanco tiene un costo mensual promedio de $us 1.237 y 1.516 respectivamente, haciéndolas las más caras en comparación con otras zonas de la capital cruceña, de acuerdo con datos de InfoCasas.

Rodrigo Knebes, gerente general de InfoCasas para Bolivia, indicó que el trabajo tomó en cuenta tanto casas como departamentos y que, más allá de los precios, lo que se debe destacar es la rentabilidad de la renta anual que en el país en promedio es de un 8%, uno de los más altos de la región, algo que incentiva a los inversores a destinar sus recursos en bienes raíces.

Knebes precisó que a esta rentabilidad se debe sumar que el metro cuadrado de una propiedad es un 30% más bajo en relación a los países vecinos.


“Los números son buenos y si bien no estamos en 2015 cuando un vendedor ofrecía un inmueble y no bajaba un centavo, todavía sigue siendo rentable el negocio inmobiliario”, precisó Knebes.

Del estudio de InfoCasas se desprende que las zonas de menor costo para alquilar son el centro con un pago mensual promedio de $us 686, Urbarí con $us 693, la zona este con $us 816, la oeste con un precio de $us 838, la sur con un valor de $us 926 y Equipetrol con $us 1.065.

De acuerdo con Knebes la variación de los costos tiene que ver con la infraestructura que ofrece el barrio, seguida de las características propias de la vivienda.

Sobre el tema, Oliver Viera de la inmobiliaria Remax, indicó que en promedio el alquiler de una vivienda en el centro de la ciudad está en $us 607; en el sur, $us 727, en la este, $us 780 y en el barrio Urbarí va por los $us 893.


“Nuestra perspectiva para este año 2019 es seguir creciendo en el país, tanto en oficinas franquiciadas como en agentes inmobiliarios, esto con la finalidad de poder atender las solicitudes del mercado y así seguir brindando un mejor servicio al cliente final, ayudando a muchas familias y amigos a conseguir la casa de sus sueños, a través de un equipo de trabajo sólido altamente capacitado y comprometido con nuestros valores”, dijo Viera.

A su vez, Ives De Chazal, presidente de la inmobiliaria Century 21, sostuvo que coinciden con los valor de InfoCasas y que a partir de los datos generados por la empresa que preside los valores de los alquileres en comparación con 2018 bajaron entre un 20% y 30%, lo que a su criterio, está dinamizando al sector.

Perspectivas para 2019

De Chazal indicó que para esta gestión las previsiones son positivas debido a que los precios se han sincerado, lo que genera un espacio para la negociación entre los vendedores y los compradores o entre los que alquilan y los inquilinos.

“En el tema de los alquileres hay una rebaja que oscila entre un 10% y un 30% y eso es bueno”, precisó De Chazal.


A su vez, Viera remarcó que en lo que va de 2019 la franquicia Remax logró un crecimiento de un 39,31%, un 19,3% más en ventas y un 30,20% más en alquileres, en comparación con el primer trimestre de 2018.

Mientras que Knebes indicó que para esta gestión esperan tener un buen desempeño en el negocio debido a que los costos para la comprar o alquiler se mantienen estables en comparación con el año pasado y en algunos casos tienden a la baja, algo que genera un mayor movimiento de recursos que son captados por las inmobiliarias.



sábado, 13 de abril de 2019

9 lecciones para reducir el efecto de desastres naturales en las ciudades latinoamericanas

Una nueva publicación de CAF y The New School presenta seis casos de estudio sobre resiliencia urbana en América Latina, de los que se desprenden una serie de lecciones que contribuirán a reducir la vulnerabilidad de las ciudades ante desastres naturales.
(Buenos Aires, 11 de abril de 2019). En un contexto marcado por eventos naturales extremos cada vez más intensos y frecuentes, las ciudades latinoamericanas deben prepararse mejor para garantizar la seguridad de sus habitantes y la sostenibilidad económica. Para ello, es crucial que las políticas urbanas integren elementos de mitigación y adaptación al cambio climático y tomen medidas coordinadas e intersectoriales en función de las particularidades de cada ciudad, según el informe Enfrentar el riesgo, publicado por CAF –banco de desarrollo de América Latina- en alianza con el Observatorio para América Latina de The New School.
El reporte analiza los casos de Manizales (Colombia), La Paz (Bolivia), Cuenca (Ecuador), Cubatão (Brasil), Santa Fe y Pilar (Argentina), y describe distintas problemáticas y enfoques de abordaje institucional en el manejo de la resiliencia, para finalmente presentar nueve lecciones y recomendaciones para reducir la exposición a los desastres y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Según el informe, las amenazas que en el pasado eran estacionales y bastante predecibles (como periodos de sequías y lluvias) hoy se están volviendo cada vez más impredecibles. Por eso, de cara al futuro, las ciudades latinoamericanas deberán analizar los patrones históricos de desastres, pero también estarán obligadas a aprender de las experiencias de otras ciudades para desarrollar soluciones más creativas ante nuevas amenazas.

“Es necesario diseñar estrategias integrales y modelos de intervención que permitan abordar la gestión de riesgos desde múltiples niveles de gobierno, con especial énfasis en el ámbito urbano. Entender en mayor profundidad cuál es el rol de la gestión local e implementar medidas intersectoriales consecuentes, también son elementos fundamentales para lograr ciudades más resilientes”, explica Julián Suárez Migliozzi, Vicepresidente de Desarrollo Sostenible de CAF.

Aunque las lecciones que propone el informe no están concebidas como guías de adaptación para otras ciudades, pueden convertirse en referencias para la formulación de políticas públicas de gestión de riesgos. Estas son las lecciones del informe:

1) Aprovechar las nuevas tecnologías para la evaluación de riesgos: contar con estudios científicos puede permitir establecer estándares de seguridad en zonas de riesgo.
2) Multidimensionalidad de la vulnerabilidad y de las respuestas: el desarrollo urbano y territorial se debe incorporar a la gestión de riesgos. El mapeo de vulnerabilidades puede contribuir a un mayor entendimiento del riesgo y a identificar las áreas que requieren de particular atención.
3) Fortalecer redes de aprendizaje: las redes de intercambio de experiencias, buenas y malas, entre ciudades ayudan a tomar decisiones acertadas.
4) Planificar para la incertidumbre: una estrategia de gestión del riesgo debe ser capaz de adaptarse, acomodando sus requisitos y sus especificaciones a los diferentes casos, circunstancias y actores. La gestión del riesgo requiere de cooperación y adaptación para asegurar la viabilidad de las estrategias y su sostenibilidad a lo largo del tiempo.
5) Pensar con originalidad: dado el contexto cada vez más impredecible, las ciudades están recurriendo a estrategias creativas y poco convencionales para la gestión del riesgo.
6) Los límites ecológicos no obedecen a jurisdicciones administrativas: muchas fuentes de riesgo ambiental desbordan los límites administrativos urbanos, por lo que las estrategias de gestión de riesgo no deben enfocarse exclusivamente en lo que sucede dentro de los límites de la ciudad.
7) El uso de sistemas de alerta temprana puede salvar vidas: los sistemas de alerta temprana pueden prevenir la pérdida de vidas y propiedades si son calibrados para responder a distintos tipos de amenazas y si los ciudadanos los conocen bien.
8) Las infraestructuras deben modernizarse: la inversión en infraestructura no termina al finalizar su construcción, sino que se requiere de un constante control de calidad y mantenimiento. Ignorar el estado de la infraestructura exacerba los riesgos naturales.
9) Se deben involucrar actores dentro y fuera del gobierno: el riesgo no puede ser manejado por una sola agencia y no debe ser un enfoque basado únicamente en una respuesta sectorial. En cambio, la gestión del riesgo debe estar integrada en todos los componentes de la administración urbana.


Casos de estudio para una América Latina más resiliente


Aunque las ciudades elegidas para el estudio varían en términos de geografía, tamaño, recursos y amenazas, su estudio muestra que la práctica urbana efectiva para la gestión de riesgos tiene muchas formas, pero ofrece lecciones comunes para los tomadores de decisiones.

• Manizales, Colombia: 

Se destaca por el refinamiento en su aproximación técnica y por la variedad de prácticas de resiliencia que ha implementado desde hace décadas. Manizales ha desarrollado distintas acciones durante todas las etapas de la gestión de riesgos: identificación, reducción, gestión e incluso transferencia de riesgos. El estudio analiza la integración de la gestión de riesgos en el Plan de Ordenamiento Territorial a partir de la introducción de un modelo probabilístico de evaluación de riesgos. Este modelo científico está respaldado por la evidencia de datos meteorológicos georreferenciados de 327 eventos anteriores, y ayudó a producir una evaluación más detallada y realista que permitió el desarrollo urbano de áreas adicionales. También resalta el modelo de seguro colectivo, único en la región, para proteger a la población más pobre frente a los desastres, y “Guardianas de la Ladera”, un programa llevado a cabo por un grupo de 100 mujeres jefas de hogar que, además de eliminar la basura y las malezas de las obras de infraestructura, ayudan a aumentar la conciencia cívica sobre la gestión de riesgos.

• La Paz, Bolivia: 

Este caso ejemplifica con mucha claridad el tema de la construcción social de la vulnerabilidad y el riesgo. La Paz ha sufrido catástrofes naturales que han determinado su política de gestión de riesgos. La ciudad ha desarrollado una política urbana para gestionar el riesgo producto de la combinación de amenazas naturales y la producción social de la vulnerabilidad y del riesgo. La política urbana está integrada por arreglos institucionales que buscan combinar recursos organizacionales y financieros y por dos programas implementados por el Gobierno Municipal de La Paz, que se enfocan en los aspectos infraestructurales y sociales del problema: la Estrategia Municipal de Gestión Integral del Riesgo, implementado por la Secretaría Municipal de Gestión Integral de Riesgos, y el Programa Barrios y Comunidades de Verdad, a cargo de la Secretaría Municipal de Infraestructura.

• Cuenca, Ecuador: 

Este caso presenta una aproximación a la resiliencia urbana caracterizada, en mayor medida que los demás casos, por el componente ambiental. En la larga historia de Cuenca, desde el asentamiento precolombino hasta la actualidad, la población ha demostrado un abordaje del riesgo de inundación que se basa en la preservación ecológica y en un alto grado de conciencia y respeto por la variabilidad de los ríos. Mientras que las estrategias convencionales para manejar los ríos urbanos se han enfocado en controlar los flujos con la construcción de muros de concreto y canalizaciones, Cuenca ha demostrado tener una conciencia social de los riesgos y los beneficios del río. Históricamente y hasta la fecha, los ríos han ofrecido una gran variedad de funciones, actuando como un punto de encuentro para las interacciones sociales. La ciudad depende del sistema fluvial no solo para el agua potable, sino también para la generación de energía hidroeléctrica. Asimismo, la gestión de la región montañosa circundante, cuyas corrientes de agua alimentan a los ríos, es fundamental para las estrategias de desarrollo a largo plazo de la ciudad.

• Santa Fe, Argentina: 

En este caso se muestra cómo capitalizar los logros y reconocimientos internacionales en materia de resiliencia urbana. Santa Fe ha logrado avances significativos en la gestión del riesgo y la creación de una ciudad más resiliente. En la última década, su exposición a las inundaciones ha disminuido y los indicadores relacionados con la pobreza, la desigualdad y el desempleo muestran mejoras en las vulnerabilidades sociales. Estos avances son el resultado de cambios fundamentales en el marco administrativo e institucional de la ciudad hacia la reducción del riesgo de desastres. Si bien Santa Fe ha sido una muestra de cómo el desarrollo urbano desigual y no planificado fomenta las vulnerabilidades y la exposición a los riesgos, con sus prácticas urbanas actuales demuestra que las ciudades pueden ser las impulsoras de un cambio positivo y que deben desempeñar un papel fundamental para los objetivos globales de mayor sostenibilidad y resiliencia. El enfoque transversal e integral de Santa Fe para la gestión de riesgos ha recibido un reconocimiento amplio y positivo: además de la mención de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR ) en 2010, en 2011 recibió el Premio Sasakawa para la Salud.

• Pilar, Argentina: 

El programa Diálogos Hídricos, llevado a cabo por la Subsecretaría de Planificación y Desarrollo Urbano del Municipio de Pilar, es la práctica de gestión de riesgos urbanos más innovadora entre los 14 municipios que integran la cuenca del río Luján. Este programa aborda la gestión de riesgos en un marco de diálogo y negociación con los representantes de urbanizaciones cerradas, para mitigar los impactos de las inundaciones en la cuenca hidrográfica. Se analiza el programa Diálogos Hídricos a partir de las amenazas ambientales a la región, las características socio-territoriales del municipio de Pilar y el marco institucional y regulatorio para la gestión del riesgo. El estudio resalta las diferentes visiones de los actores involucrados y finaliza con una evaluación de esta nueva práctica urbana, que incluye las restricciones legales y económicas, las decisiones políticas y los desafíos futuros.

• Cubatão, Brasil: 

El caso de Cubatão muestra los desafíos y dificultades que implican mantener estrategias exitosas de gestión de riesgos a lo largo del tiempo. En 1992, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medioambiente y el Desarrollo en Río de Janeiro, la ciudad de Cubatão fue reconocida como un símbolo ecológico y un ejemplo exitoso en el control de la polución. El Programa de Control de la Polución de Cubatão, una combinación de proyectos técnicos y comunitarios, fue un triunfo al lograr controlar las fuentes de contaminación y mejorar la calidad ambiental de la ciudad. Sin embargo, el programa no formaba parte de una estrategia integral de planificación y desarrollo urbano. Las nuevas actividades económicas contaminantes que surgieron en la ciudad, combinadas con otros factores políticos y sociales, dieron lugar a diferentes dinámicas y riesgos. Sin la capacidad de adaptarse y responder a estas nuevas condiciones, la estrategia de gestión de riesgos de Cubatão fue solamente capaz de mantener la calidad ambiental dentro de los estándares críticos aceptables.