domingo, 8 de abril de 2012

Se construyen casas precarias al lado de viviendas sociales inconclusas

Día por medio, Genaro Chura Flores (de 38 años) se dedica a construir su casa en un terreno donde se edificaban inmuebles del Plan de Vivienda Social y Solidaria (PVS). Espátula en mano, hace la mezcla de barro para unir adobes de un muro perimetral. Cuando no realiza esta faena, maneja un minibús de servicio público para mantener a su esposa y a sus cuatro hijos.

“No tengo mucha economía, por eso me estoy haciendo con adobe nomás”, sostiene. Como él, otros beneficiarios del PVS de la urbanización Vergel (El Alto) optaron por construir sus casas ante la paralización de las obras del programa a cargo el Viceministerio de Vivienda. Página Siete buscó en el transcurso de la semana una entrevista con el responsable del programa, sin embargo, pese a las llamadas por teléfono y al envío de un correo electrónico con preguntas, el requerimiento no fue atendido.

Los vecinos instalan sus viviendas al lado de lo que se alcanzó a construir como parte del programa. No quieren que, en caso de terminarlas, el Gobierno asegure que los inmuebles fueron edificados por el PVS.

Seferino Guzmán, dirigente de los beneficiarios, explica que el proyecto contemplaba la construcción de 250 viviendas. No obstante, se edificaron 108 losas de 60 casas que tienen construcción “hasta cierta parte”. Hay cinco inmuebles techados, pero ninguno posee puertas ni ventanas. Los beneficiarios relatan que se acogieron al programa tres del PVS, que contempla un pago de 234 bolivianos mensuales por un lapso de 20 años. El monto debería empezar a ser cancelado cuando se entreguen las viviendas.

Vergel está ubicado en proximidades del cruce a Ventilla, en El Alto. Página Siete visitó esta zona y pudo constatar que vecinos realizan construcciones, cerca de casas y losas inconclusas.

“Nosotros no queremos tocar esto, que ha dejado la empresa o el Gobierno. Estamos construyendo muy aparte. Pero ya el terreno es la única cosa que nos tiene que corresponder. Por eso estamos a un costado”, dice Juan Condori. Vecinos dijeron que tomaron esta decisión por dos razones: primero, no quieren que desde instancias gubernamentales se informe que ya se les fueron entregadas las casas; y segundo, porque se cansaron de esperar y necesitan un lugar donde vivir, ante la expectativa y decisiones que generó el acogerse al plan. Muchos culminaron sus contratos de anticrético o fenecieron el de los cuartos que alquilaban. Otros se fueron a vivir cada vez más cerca de Vergel, con la idea de que una vez que se les entregara la vivienda, el traslado sería más rápido.

“Yo he decidido venir a vivir porque no tengo dónde ir, no tengo casa. Alquiler nos sale más caro: 300 a 500 bolivianos. Y así con hijitos no quieren. Éste (señala el cuarto de cuatro por cuatro metros) me he hecho prestándome plata de mis hermanos, y ahora me falta dinero para hacerme limpiar”, comenta Elena Rosas.

La mayoría optó por edificar cuartos con ladrillos, financiados de variadas formas: ya sea reduciendo sus gastos, prestándose dinero de familiares, amigos o de entidades financieras, y hay quienes invierten sus ahorros, cuenta Ramón Bautista, quien desde hace 60 años vive en alquiler. “Tenemos que solventarnos de alguna manera. No estamos haciendo gran cosa, pero estamos ya para vivir porque necesitamos”.

Entre los vecinos aflora la cooperación. En algunos casos comparten gastos para comprar los insumos. No tienen agua potable, pero cavaron tres pozos para aprovisionarse del líquido para la construcción que realizan.

Quienes ya viven en el lugar -unas 50 familias- compran agua de una cisterna que pasa por la zona dos veces a la semana y les vende a siete bolivianos el turril.

Ahora planean arreglar un puente que les une con la urbanización vecina, a través de una “acción comunal”, y tramitan un medidor de luz para que éste sea “comunitario” y todos lo puedan usar y pagar de igual forma.

“No tenemos casa propia. Y el Gobierno nos ha ofrecido una vivienda digna, pero eso no ha ocurrido. Nos ha defraudado y por eso nos estamos haciendo así: casa propia con nuestras manos”, dice Hernán Condori.

Testimonios
jUAN CONDORI yUPANQUI Beneficiario Nos hemos cansado tanto tiempo. Entonces, como el Gobierno se ha olvidado de esto y más que todos sus ministros, sus viceministros... No sé cómo lo han hecho o lo han desaparecido tal vez el fondo, qué se yo. La cosa es que no se ha hecho nada hasta ahora. Por eso es que nosotros hemos decidido hacernos nuestra propia casa y estamos construyendo, y bueno así vivir porque nos hace falta lugar.

Pascual Quispe Beneficiario Nosotros no tenemos dónde vivir. Y somos inquilinos también. Por eso hemos adquirido terreno y ya estamos construyendo para vivir. Por ese motivo estamos construyendo aquí. En este problema también el Gobierno ha fallado, no es que no. Ha dejado a medias. Como nosotros también necesitamos para vivir, por eso estamos construyendo. Estoy financiando la construcción con un préstamo.

Hernán condori Beneficiario No nos ha dado resultado el Gobierno. Son seis años, son siete años, este año más estamos aguantando. No tenemos casas propias. Somos inquilinos. El Gobierno nos ha ofrecido una vivienda digna, pero eso no ha ocurrido, nos han defraudado, y entonces por eso nos estamos haciendo así casa propia con nuestras manos. Cada vez pagando como inquilino, inquilino más nos sale.

Edgar Machaca Beneficiario Para qué vamos a seguir insistiendo si no van a poder hacer las viviendas, qué podemos hacer, pues hacer nosotros mismos. Al contrario, pedimos al banco que nos entregue los papeles porque ya no queremos nada. Así ya, nosotros con nuestra fuerza vamos a hacer de a poco hasta poder lograr una casa que hemos anhelado tener. Me presté un poco de dinero de un familiar para poder construir.

Virginia Yana Beneficiaria Ya no queremos que construyan, porque es volver a esperar otros seis años. Lo único que pedimos es arreglar los papeles de los terrenos, que se nos entreguen, después nada más. Nosotros preferimos construirnos cada uno y de a poco vamos a ir acoplando, ya viviendo, ahí cada día vamos a ir alzando ladrillo a ladrillo, piedra a piedra, de a poco se avanza, porque esperarles a ellos, una se cansa'

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