martes, 23 de abril de 2013

Empresas contratistas de obras Tres tipos de élites se benefician con el dinero municipal

La cantidad de recursos ediles no ha logrado dinamizar las economías locales.

Tres grupos empresariales son los principales beneficiarios de la bonanza económica del país, que resultó de la venta de hidrocarburos desde la década pasada. Se trata de entidades no radicadas en los municipios que invierten sus recursos, empresas que se forman esporádicamente, según la demanda, o empresas que reciben ventajas políticas.
La identificación de estos empresarios no-locales, golondrina o políticos, es el resultado de una investigación realizada en cumplimiento de la convocatoria "Reconfiguración económica y social en la articulación urbano-rural de Bolivia: 1998-2010" que llevó adelante el Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB) con el apoyo de la Embajada de Holanda.

¿A dónde se va el dinero? El estudio coordinado por el politólogo Diego Ayo buscó responder esta pregunta, a partir de la tesis de que Bolivia vivió un periodo de bonanza económica excepcional que permitió que los municipios cuenten con importantes flujos fiscales.
Junto con los investigadores Ana María Kudelka Zalles y Carlos Moldiz, revelaron que las transferencias presupuestarias o la entrega de recursos a través de obras sociales como el Fondo de Inversión Social o el Programa Evo Cumple, también benefician a estos grupos económicos.
Ayo expicó que el estudio tomó como muestra los gobiernos municipales de Viacha, Quillacollo y La Guardia, cada uno con más de 50 mil habitantes, próximos a ciudades capitales y con acceso privilegiado a los mercados.
Estas administraciones emiten licitaciones dirigidas principalmente por actividades de condiciones objetivas básicas, que pueden ser cubiertas por empresas que no salen del marco primario exportador, no reinvierten en esos municipios, son rentistas y su actividad no redunda en mayor empleo ni productividad.
Los recursos municipales, de los últimos 12 años, se canalizaron básicamente hacia empresas de servicios, comercio, transporte, consultoría y construcción.
Favoritismos y falta de claridad. Una de las características de estas empresas, en general, es que nada tienen que ver con potenciar la industria local, la agroindustria o el aparato productivo y, según Diego Ayo, están más relacionadas con sostener a sectores tradicionalmente ubicados en la "economía de base estrecha" o grupos de poder.
Según la investigación, hay factores informales, propios de una política de base estrecha, que pueden llegar a ser decisivos en estos procesos. Entre estas características se observó la flexibilidad de las autoridades en el manejo de los recursos públicos, la inexistencia o debilidad de compromisos ideológicos y programáticos y la capacidad de elegir a las empresas ganadoras selectivamente, pese a la licitación.

6 investigaciones, incluida ésta, se presentarán hoy en el Hotel Radisson a partir de las 08.30.

Datos nacionales muestran transferencias estatales de 1.300 millones de bolivianos a los municipios, en 2001. Esta cifra aumenta a 10,7 mil millones de bolivianos para la gestión 2012 y todo apunta a que esta tendencia no mermará, sino todo lo contrario.

La aplicación de este sistema económico anula los planes de apoyo social. La investigación "Municipalismo de base estrecha: empresarios no-locales, empresarios golondrina y empresarios políticos como estandartes privilegiados de la descentralización municipal" concluye que cualquier anuncio de “lucha contra la pobreza” municipal tiene pies cortos mientras las condiciones de desarrollo económico local estén alejadas de lo que podría ser la senda del “municipio productivo”.
Ampliar la base. Para ello, según el documento, aún deben surgir élites de base ancha que desplacen a estas élites protegidas por la política, para autobeneficiar a un grupo reducido.
Este nuevo grupo deberá realizar medidas como la creación de fondos crediticios municipales, mecanismos de asistencia técnica productiva y/o la realización de ferias a la inversa, entre otras.

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