jueves, 6 de marzo de 2014

La construcción de viviendas en El Alto deja sin espacio a la industria

"Un 70% de los alteños se ‘instaló’ en esta ciudad. Las casas precarias se cambiaron por residencias más habitables”.

Definitivamente: El Alto dejó de ser la "ciudad dormitorio” de miles de migrantes, comerciantes y prestadores de servicios que día a día descienden a La Paz para trabajar; hoy es una urbe que la gente escoge para residir.
"Hace más de una década que El Alto no es una ‘ciudad dormitorio’ y el principal factor para esa conversión es que un 70% de los alteños se ‘instaló’ en esta ciudad. Las casas precarias se cambiaron por residencias más habitables, en varios casos de dos plantas, con agua, luz, alcantarillado, (con acceso a) escuela, mercado e iglesia”, señala el sociólogo Carlos Hugo Laruta.
"La ‘ciudad dormitorio’ se erradicó hace años”, asegura el alcalde de El Alto, Édgar Patana.
Ese cambio de cualidad se refleja en la creciente construcción de viviendas de carácter residencial, que deja sin espacio al crecimiento de la industria, alerta Patana.
"No tenemos espacio para ese crecimiento de la industria. Queríamos un lugar cerca al aeropuerto, pero todo está loteado, igual que donde están las antenas, en Ciudad Satélite. Hacia la carretera a Laja (provincia Los Andes) y Copacabana (provincia Manco Kapac) llegamos al límite y todo está urbanizado. Tenemos un espacio en el límite con Laja, pero es muy pequeño en relación a lo de la otra jurisdicción (Laja), y si (las industrias) se van a esa jurisdicción, ya no sería de El Alto, sino de otra provincia (Los Andes). No tenemos espacios”, expresa el burgomaestre.
El municipio, con una superficie de 387.56 km2 (7,58% del territorio de la provincia Murillo de La Paz), limita al norte y al este con el municipio de La Paz, al sur con Viacha (provincia Ingavi) y Achocalla y al oeste con Laja y Pucarani (provincia Los Andes). Se divide en 14 distritos, diez urbanos (1 al 8, 12 y 14) y cuatro rurales (9, 10, 11, 13).
El presidente del Concejo Municipal de la Alcaldía de El Alto, Zacarías Maquera, confirma la preocupación de Patana: "Una industria precisa espacios, que ya no hay en El Alto”, debido a las más de 1.000 urbanizaciones que se erigieron, tanto en el radio urbano como en el rural, para acoger a más de 848.840 habitantes que, de acuerdo al censo 2012, hacen del municipio el segundo más poblado de Bolivia.
Maquera precisa que una muestra gráfica de esa falta de espacio es el hecho de que la construcción del Parque Industrial de La Paz, para el cual se precisaba 600 hectáreas, fue trasladada a los límites con el municipio de Laja, a Callutaca.
"Para tener esa cantidad de terreno tuvimos que ir hacia Callutaca, a los límites con Laja, así compartimos el parque industrial”, indica.
De acuerdo a la Gobernación de La Paz, el parque industrial, denominado Parque Industrial de Callutaca (PIC), está ubicado a 15.5 kilómetros al oeste de El Alto, en la provincia Los Andes, a 9,5 kilómetros del municipio de Laja.

Industria incrédula
Maquera recuerda que en un principio, en la década de los 60, cuando la industria comenzó a establecerse en este municipio, eligió las zonas ubicadas a lo largo de la carretera a Oruro, entonces área rural; hoy el lugar está copado de viviendas y es parte del radio urbano de El Alto.
La presidenta de la Cámara de Industrias de El Alto, María Cristina Soto, expresa su incredulidad ante la revelación de las autoridades municipales. "Es la ciudad que presenta todas las condiciones para el crecimiento de la industria: tiene espacio, clima seco, al corredor bioceánico, todas las condiciones para ser la ciudad industrial”, comenta.
Felipe Veraloza, director ejecutivo de la compañía de alimentos Delizia, también cree que El Alto tiene un gran espacio para el desarrollo de la industria. "Fue diseñada para ser una ciudad industrial, con avenidas anchas, circunvalaciones y espacios comerciales”, dice.
Ambos observan -más bien- la tendencia a concentrar todas las actividades comerciales, empresariales e industriales alrededor de la Ceja (centro de la ciudad), "cuando existen grandes extensiones de terreno en el área rural”.
El director de Administración Territorial y Catastro de la Alcaldía, Mario Apaza, toma la palabra para aclarar que si bien el municipio tenía definido un sector del área rural para el crecimiento de la industria, Pucarani, "debido de la creciente migración, la zona también fue invadida por la construcción de viviendas”.
"(Pucarani) se convirtió en área central y en cinco o 10 años estará completamente urbanizada. El asentamiento de viviendas está cubriendo todo y, según la norma de urbanismo, no es aconsejable que una industria esté dentro de una ciudad”, asegura.

Las industrias migran
En esa lucha por el espacio, muchas industrias se rindieron y decidieron migrar a zonas más alejadas que colindan con otros municipios, como Senkata, donde se encuentran con muchas limitaciones. Otras marchan a Santa Cruz, comenta Mario Apaza.
Las limitaciones a las que se refiere Apaza pasan por servicios básicos e infraestructura vial insuficiente.
Felipe Veraloza, de Delizia, observa la demora que se evidencia en las obras de infraestructura vial y otras que emprende la comuna. "Abren avenidas, pero durante más de dos o tres años no se inauguran. La ciudad precisa una mejor calidad de gestión”, opina.

Apostar a la metropolización
La primera opción que manejan las autoridades municipales para que la industria siga creciendo es planificar la migración de las industrias a zonas más alejadas, pero procurando servicios básicos e infraestructura vial y otras "ventajas” para las empresas.
"Una de esas zonas podrían ser Callutaca o Amachuma, pero ahí ya se trascienden los límites municipales con Laja, por ejemplo, lo que representa compartir impuestos”, plantea Mario Apaza.
La segunda alternativa -precisa el alcalde Édgar Patana- es densificar el uso de suelos y apostar al crecimiento vertical, la construcción de edificios en los distritos 1 al 8, 12 y 14 que, por ahora, comprenden el radio urbano.
Felipe Veraloza plantea la necesidad de avanzar hacia la metropolitización de El Alto junto a los municipios colindantes: Laja, Viacha, Achocalla y Pucarani.
"En las carreteras a Viacha, Oruro, Laja y el lago Titicaca hay plenitud de terrenos de 20.000 y hasta 30.000 metros para establecer industrias, ahí la respuesta es la metropolitización, para apuntar a ser la ciudad industrial más grande de Bolivia”, dice.
Añade que se cuenta con las condiciones: disponibilidad de gas natural, acceso a líneas de alta tensión de electricidad, cercanía a servicios aduaneros y disponibilidad de mano de obra especializada.
María Cristina Soto plantea al municipio actuar "rápida y eficazmente” para responder a las necesidades de servicios básicos, tratamiento de residuos sólidos y aguas servidas, y de ordenamiento y planificación territorial.
Pero esas limitaciones a las que se refiere Soto no están sólo en El Alto, sino también en municipios colindantes, como Viacha, donde la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce) tiene instalada su planta productora de cemento.
"Viacha es una ciudad industrial, pero no desarrolló adecuadamente los servicios que requiere la industria para desarrollar su producción de manera eficiente”, considera Álvaro Navarro, gerente nacional de operaciones de Soboce.
Precisa que no se cuenta con una adecuada circunvalación o rutas para el transporte pesado, lo que frecuentemente genera conflictos entre transportistas y vecinos de Viacha, "pese a que Soboce realizó el plan de pavimentación vial”.
"Tampoco existe un adecuado sistema de alcantarillado, ni disposición de residuos sólidos o industriales, necesarios para el funcionamiento de la industria. Aunque se resolvió la provisión de gas natural, persisten las colas para la provisión de combustible líquido”, añade.
En tanto, en El Alto, en 2013, la Alcaldía otorgó un 8% más de permisos de construcción de viviendas que en 2012, pero ese dato se convierte en una estimación cuando la edificación sin permiso es una constante.
El alcalde Patana asegura que en 2013 la construcción de viviendas en El Alto creció "alrededor del 20%”.

Punto de vista
Gustavo Mendoza Director de Arquitectura UPEA
"El Alto crece por los asentamientos clandestinos”
El crecimiento de la mancha urbana se basa en una lógica socioeconómica tradicional de reproducción del capital desde la informalidad y la formalidad. Si bien no hay espacio para nuevas construcciones, se debe considerar que desde la función urbana muchos espacios son mal empleados.
A esto se suma la carencia de políticas urbanas, como el USPA, que impide planificar la ciudad.
El Alto crece cada año por los asentamientos clandestinos de la ciudadanía flotante, de loteadores y migrantes del área rural, que primero se asientan y después, a través de la organización vecinal, tramitan su regularización.
El Alto crece, no desarrolla, y ese crecimiento se asemeja a una "hidrocefalia adquirida”, cuyo desborde urbano genera zonas sin servicios y con un alto grado de peligrosidad. El desarrollo comprende políticas de vivienda, planificación urbana, un plan de desarrollo institucional, respeto a la topofilia (construcción colectiva) e identidad cultural con participación social.

Coca Cola pide más espacio
y PIL busca otras áreas

El alcalde de El Alto, Édgar Patana, informa que Embotelladoras Bolivianas Unidas (EMBOL), que envasa Coca Cola, ubicada en Río Seco, expresó su preocupación porque no tiene espacio para el desarrollo de su logística de transporte y distribución de sus productos.
"La empresa ya no puede parquear sus movilidades y está reubicándose, saliendo del centro, porque Río Seco, es el centro de El Alto. Está pensando reubicarse o irse a provincias colindantes”, alerta.
El gerente regional de EMBOL, Jaime Tapia, descarta la posibilidad de trasladar la planta de Coca Cola a otro lugar.
"Confiamos en el proceso de desarrollo en el que está inmersa la ciudad de El Alto en la actualidad y seguimos apostando con inversiones de mediano y largo plazo”, señala.
En cuanto a la falta de espacio para el estacionamiento, explica que EMBOL optimizó sus procesos internos para la circulación de vehículos de proveedores y camiones, "de tal forma de aportar en la solución integral de ordenamiento y planificación que el gobierno municipal”.


Otro caso que menciona Patana es el de PIL Andina, industria productora de leche, cuyas instalaciones se encuentran sobre la avenida Juan Pablo II y terminaron en medio de viviendas residenciales y al lado del hospital del Norte. "PIL busca otro espacio porque, por norma, no puede funcionar ahí. Tememos que busque en otra jurisdicción, estaríamos con menos empresas”, expresa.
Página Siete buscó la versión de ejecutivos de PIL, pero no obtuvo resultados.
"Donde tenemos industrias avanza la urbanización, nos estamos quedando sin espacio para las plantas de producción, que implican fuentes de trabajo”, insiste el alcalde.
El director de Catastro, Mario Apaza, indica que el asentamiento de vivienda de uso residencial en El Alto ya no está acorde con el uso industrial de los suelos.
"La perturbación del ruido, olores y contaminación hacen que los vecinos hagan migrar a las industrias a zonas más alejadas, que son tan apetecibles por la falta de servicios básicos y vías”, sostiene.

"(Pucarani) se convirtió en un área central y en unos cinco o 10 años estará completamente urbanizada”.

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